Paterna: Flamenca y Cantaora

Hoy en día es un hecho prácticamente aceptado por la mayoría de los investigadores del flamenco que el cante por Peteneras tiene su origen en Paterna de Rivera (Cádiz). Pero Paterna no solo es la Cuna de la Petenera; el cante flamenco es una de sus principales manifestaciones culturales, tan arraigado entre su gente, que ha dado todo un elenco de importantes cantaores de renombrada fama. Y es que el Flamenco y la Petenera son señas de identidad cultural de este blanco pueblo gaditano.

Desde su fundación, “El Alcaucil”, en su afán por recuperar el rico acervo cultural de nuestro pueblo, ha venido desarrollando numerosas actividades en torno al cante, la petenera y la promoción de artistas y aficionados locales. Continuando esta labor de difusión y promoción esta asociación pretende ahora abrir este espacio dedicado al flamenco en Paterna con especial interés en sus cantaores y al cante que le da fama, la Petenera.



20/4/09

EL PRIMER CONCURSO NACIONAL DE CANTE POR PETENERAS

El CONCURSO NACIONAL DE CANTE POR PETENERAS que se celebra cada verano en Paterna de Rivera desde 1972 se ha consolidado como una de las principales citas anuales del flamenco en Andalucía.

Promovido desde su primera edición por el Ayuntamiento de Paterna de Rivera con el objetivo de hacer resurgir y difundir uno de los palos más profundos, sentimentales y bellos del cante flamenco, el Concurso ha ido adquiriendo a lo largo de sus 34 ediciones prestigio y notoriedad a nivel nacional. En sus años de trayectoria este Certamen no sólo ha contribuido a dignificar e impulsar el cante
por peteneras, Paterna además se ha consagrado como la CUNA DE LA PETENERA; hoy es prácticamente aceptado que nuestro pueblo vio nacer a la misteriosa y legendaria mujer creadora del famoso cante al que da nombre.

Esbozamos en este artículo como surgió y desarrollo el Primer Concurso Nacional de Cante Por Peteneras, que ha supuesto uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia cultural de Paterna de Rivera.



Paterna de Rivera mantiene desde tiempo inmemorial estrechos vínculos con el cante flamenco y es considerada en la actualidad CUNA DE LA PETENERA, por ser su artífice una hermosa mujer natural de este rincón de la campiña gaditana.

Generación tras generación, la afición heredada por nuestros mayores ha mantenido viva la tradición cantaora de nuestro pueblo. El flamenco siempre estuvo muy presente en los más variados ámbitos de la vida cotidiana y festiva de la sociedad paternera. A través del cante el pueblo ha venido expresando sus alegrías, sus penas, sus pasiones, sus lamentos… sus sentimientos.

A partir de los años 60 van a confluir en Paterna una serie de circunstancias y acontecimientos que contribuirán a crear un excelente ambiente para que el flamenco se reafirme como elemento esencial de su acervo cultural, que culminará con la creación del Concurso Nacional de Cante por Peteneras en 1972. Hasta entonces no se tomará conciencia colectiva en nuestro pueblo de la trascendencia del reconocimiento patrio de este hermoso y misterioso cante, y ello a pesar de que desde finales del siglo XIX, prestigiosos escritores, flamencólogos e investigadores venían proclamando el origen paternero de la Petenera.

Los numerosos espectáculos folclóricos que proliferaron en los años 50 y 60 años por toda la geografía española llegan también a Paterna periódicamente; en un principio en escenarios improvisados al aire libre, habitualmente en los patios, y posteriormente en el Cinema Rivera, donde actuarán los más afamados cantaores y artistas del flamenco y la copla de la época. Estos festivales veraniegos, en los que reputadas figuras cautivaban con sus cantes a una animada audiencia, despertarán en los paterneros una gran pasión por el flamenco.


Aunque en el pasado nuestro pueblo contó con toda una nómina de aficionados al cante, en la década de los años 60 comienzan a despuntar tres cantaores que con el tiempo se consagrarían como destacadas figuras de este arte en la provincia: “El Perro de Paterna”, “Niño de la Cava” y “Rufino de Paterna”. A ello contribuiría D. Julio Mariscal Montes, el insigne poeta de Arcos quién los pondría en contacto con sus paisanos, amigos y también poetas, los hermanos Murciano, delegados de la RCA en Andalucía, con la que grabarían sus primeros trabajos discográficos.

Siguiendo la estela de los tres cantaores surgirá todo un elenco de jóvenes aficionados que hoy en día salvaguardan y proyectan hacia el futuro la esencia cantaora de Paterna.

Estos años supondrán un hito muy importante en la revalorización y auge del flamenco en Paterna, desde entonces el prestigio cantaor de nuestro pueblo fue recorriendo un camino ascendente, cuyo corolario fue la creación en 1972 del Concurso Nacional de Cante por Peteneras.


El nacimiento del Concurso de Peteneras

D. Julio Mariscal, que llegó a nuestro pueblo como Maestro Nacional en 1957, será una figura de transcendental importancia para el impulso del flamenco en Paterna. Gran erudito del flamenco, inculcó a toda una generación de jóvenes paterneros la pasión y el entusiasmo por el cante y, posteriormente, fue activo colaborador en las primeras ediciones del Concurso de Peteneras

Uno de estos jóvenes será Serafín Galán Zotano, maestro e hijo de un guardia civil destinado en Paterna años atrás, quién movido por sus inquietudes culturales y su fascinación por el cante, concibe la idea de organizar en nuestro pueblo un Certamen Flamenco. Serafín, que solía acompañar a “El Perro de Paterna” a los espectáculos donde actuaba, fue madurando su proyecto a medida que conocía los entresijos de los festivales flamencos. Llegado el momento, le hace la propuesta de celebrar un Concurso de Peteneras al alcalde, José Moreno Alconchel, a quién en un principio no gustó la idea, pero tras insistirle varias veces accedió a ello. Moreno Alconchel pide a Serafín que cambie impresiones con su colega de profesión y teniente de alcalde José Moreno Martínez, conocedor de los concursos que se celebraban en su tierra, Murcia. Tras elaborar un proyecto y un presupuesto, la idea se daría a conocer a la corporación municipal para su aprobación.

En pleno extraordinario celebrado el día 24 de Abril de 1972 la corporación del Ayuntamiento de Paterna de Rivera, en su punto décimo, acuerda crear el CONCURSO NACIONAL DE CANTE POR PETENERAS. Formaban la corporación municipal el Alcalde José Moreno Alconchel y los Concejales Diego Herrera Gómez, José Moreno Martínez, Felipe Barrera Tejedor, Antonio Gago Naranjo, Juan Pérez Jiménez, Antonio Pérez Pérez, Francisco Romero Mota, Antonio Ruano Rosado y Manuel Ruano Rosado, siendo el Secretario Ubaldo Nuño de la Rosa Morjelina:.

El Sr. Alcalde hizo mención ampliamente a nuestra canción popular “La Petenera” a quién se le atribuye su nacimiento y cuyo nombre dicen derivarse de estas tierras, siendo propósito de la Alcaldía elevar esta copla y extenderla por toda España. Todos los reunidos manifestaron con júbilo la propuesta y por unanimidad se acordó:

1º.- Acordar en firme la creación de un concurso anual de Peteneras, con carácter nacional a base de cantos, bailes y guitarras relacionados con la Petenera.

2º.- Que dado por asentado la organización de este concurso, se constituya una comisión especial, requiriendo los componentes de Fiestas y Festejos, tenientes de alcalde y la cooperación de dos flamencólogos.

3º.- Patrocinar la iniciativa de este ayuntamiento estableciendo tres premios en metálicos consistentes en 15.000, 10.000 y 5.000 pesetas y ponerlo en conocimiento de los Ilmos. Sres. Presidente de la Diputación Prov. y Delegado Sindical de Información y Turismo.

4º.-Autorizar a la Alcaldía para cumplimentar los demás requisitos legales que sean necesarios y sufragar, en principio 30.000 Ptas. con cargo a la partida 2.140 del presupuesto corriente.”

Una semana después, el 2 de Mayo de 1972, se constituía la Comisión Organizadora del I Concurso Nacional de Cante por Peteneras presidida por el alcalde José Moreno Alconchel y formada por el teniente de alcalde José Moreno Martínez (Vicepresidente), el teniente de alcalde Diego Herrera Gómez (Tesorero), el concejal Antonio Ruano Rosado (Vocal 1º), Domingo Álvarez Gil (Vocal 2º), Serafín Galán Zotano (Vocal 3º), Pedro Gallo Puerto (Vocal 4º) y Juan Gago Moscoso (Vocal 5º), siendo su secretario Ubaldo Nuño de la Rosa.

Previamente el alcalde hizo “constar el agradecimiento a Don José Moreno Martínez, por su feliz idea de haber promovido el I Concurso Nacional de Cante por “Peteneras” para hacer resurgir y también mantener el honor, y que ostenta con verdadero orgullo la Villa de Paterna de Rivera, el ser la CUNA de esta modalidad de nuestro cante flamenco y español, conocido por “Petenera” tanto en su modalidad de grande y chica”.

La comisión organizadora, que a efectos prácticos quedó reducida a José Moreno Martínez, Serafín Galán y Juan Gago, apoyados por el alcalde y secretario Ubaldo Nuño de la Rosa, tenía un arduo trabajo por delante para que el primer concurso fuese un éxito de organización, artístico y de público, sentase las bases para posteriores ediciones y ocupar así un lugar destacado en el circuito de festivales flamencos, no solo de Andalucía sino de España, dado su carácter nacional.

No obstante, organizar el I Concurso fue una gran empresa en la que colaboraron muchísima gente; sin el trabajo y participación de todos el proyecto no hubiese tenido el éxito que luego obtuvo.


Bases, Premios y Patrocinadores del Concurso

La comisión organizadora acordó unas bases con tan solo 6 puntos que fueron publicadas en Junio de 1972. Según las mismas el concurso tendría carácter nacional, pudiendo tomar parte, previa inscripción antes del 15 de Julio, cuantos aficionados o profesionales lo deseasen. Se interpretarían cuatro cantes; petenera grande, petenera chica y dos libre, aunque solo puntuarían a efectos de calificación las peteneras. El concurso constaría de una fase selectiva y la final, siendo inapelable el fallo del jurado. La comisión pondría a disposición de los cantaores dos guitarristas, aunque quien lo quisiese podría acompañarse por otro ajeno al de la organización.

En el pleno extraordinario de 24 de Abril se acordó establecer tres premios en metálico con un valor total de 30.000 Ptas. Tras las oportunas gestiones por la Comisión organizadora ante los posibles patrocinadores, los premios y dotaciones convenidas fueron los siguientes, como recogían las bases:

1º PREMIO con 15.000 Ptas., patrocinado por la Excma. Diputación Provincial de Cádiz.

2º PREMIO con 10.000 Ptas., patrocinado por la Caja de Ahorros de Jerez

3º PREMIO con 5.000 Ptas., patrocinado Iltmo. Ayuntamiento de Paterna

Cada galardonado recibiría además un trofeo donado por Caja de Ahorros de Jerez con Placa de Plata alusiva al premio. La entidad bancaria jerezana hizo donación así mismo de 5.000 Ptas. para premiar al mejor de los cantes libres.

El Concurso sería presentado por el conocido locutor Pepe Marín y retransmitido en diferido por Radio Popular de Jerez.

La promoción del concurso



Uno de los principales objetivos que se propuso la comisión era la de dar a conocer este primer concurso al mayor número posible de interesados: aficionados, cantaores, flamencólogos, periodistas...; con muy escasos medios económicos había que llevar a cabo una intensa campaña publicitaria y difundirlo en peñas, prensa, radio, instituciones… para que tuviese la máxima repercusión en el mundo del flamenco.

Dada la escasez de recursos económicos para organizar un evento de este tipo, con los cuantiosos gastos que ello conllevaba, el diseño del primer cartel anunciador del I Concurso, realizado en Gráficas del Exportador de Jerez, fue bastante simple, sin gran alarde tipográfico, con el texto a dos colores y sin ilustraciones. A pesar de ello se intentó hacer patente y resaltar en la tipografía de su cabecera el mensaje de Paterna de Rivera como Cuna de la Petenera.

El despliegue publicitario precisaba una ardua labor y contactos en los ambientes flamencos y peñas. Dos figuras jugaron un papel fundamental para abrir a los miembros de la comisión muchas puertas en el mundo del cante y darle una difusión al concurso extraordinaria; por un lado Antonio Benítez Manosalbas, presidente de la peña flamenca de Jerez “Los Cernícalos”, que desde un primer momento se volcó con el proyecto, fue un excelente relaciones públicas y ayudó con todo aquello que estuvo en su mano; y por otro lado Pepe Marín, que como locutor llevó a cabo una impagable labor publicitaria desde los micrófonos de Radio Popular de Jerez.

Los componentes de la comitiva pusieron tanto celo y entusiasmo en los trabajos organizativos para que el concurso de Peteneras fuese un éxito que incluso distribuyeron personalmente carteles y folletos a pueblos, peñas, bares, ventas, etc. y visitaron numerosas emisoras de radio, sobre todo las de Jerez, cuyos programas eran los de mayor audiencia en la provincia.

Dada la importancia y la repercusión que una noticia alcanzaba en la provincia al ser publicada en un medio de información como Diario de Cádiz, el 27 de Julio de 1972, a dos días de la cita, el alcalde José Moreno Alconchel acompañado de algunos de miembros de la comisión organizadora (José Moreno Martínez, Bartolomé Colón Parra, Serafín Galán Zotano) junto al corresponsal en Paterna, Cristóbal Velasco, visitaron la Redacción del periódico para promocionar el I Concurso de Peteneras e invitar a los aficionados al cante a la velada flamenca. Una semana antes, el 21 de Julio, Diario de Cádiz había anunciado a través de una nota de su corresponsal en Paterna la celebración del Concurso y sus bases.


29 de Julio de 1972. La noche del Concurso

El escenario elegido para celebrar el I Concurso de Peteneras fue el cine de verano “Terraza”, ubicado en el Llano de San Sebastián, que fue cedido al ayuntamiento por su propietario, Felipe Barrera Tejedor. El Cine Terraza, además, durante la temporada de liga, era el campo de deportes donde disputaba sus partidos de competición el C.D. Rivera.

Se preparó un patio de butacas con más de 1.500 sillas alquiladas al Asilo de San José de Jerez de la Frontera. Todo el recinto veraniego se engalanó con luces de colores encadenadas que remataban en un escenario adornado con elementos típicos de nuestra tierra, viejos aperos de labranza en el fondo y unas parras con sus uvas naturales ornamentando el tablado.

La sesión inaugural del Concurso Nacional de Cante por Peteneras se presentó extraordinaria, la calurosa jornada dio paso a una espléndida noche de verano, con una agradable temperatura que invitaba a disfrutar de una excelente noche de flamenco. La convocatoria arrancó con una excelente respuesta de público al llamamiento y promoción del festival realizado meses atrás por la comisión organizadora; asistieron más de 2000 personas al evento, procedentes principalmente de los pueblos vecinos como Medina, Arcos, Jerez, Puerto Real, Cádiz… Como dice Serafín Galán fue una noche mágica.

El concurso comenzó a las 10:30 de la noche de la mano del conocido y prestigioso locutor de Radio Popular de Jerez, Pepe Marín, quién con su presencia y dominio de la palabra dio brillo y grandeza al acto. Ha sido tan meritoria e importante la labor de Pepe Marin en la historia del Concurso de Peteneras, que es el presentador que más ediciones acumula.

La fase selectiva de los cantaores inscritos tuvo lugar en el Bar “El Perro” la tarde del día 28 de Julio ante D. Julio Mariscal, quienes fueron acompañados a la guitarra por Pedro Bacán. Pasaron a la final del Concurso los 20 artistas seleccionados. Según las bases, cada participante tendría que cantar la petenera grande, la chica y dos cantes libres, aunque, para hacer más breve el certamen, se acordó que solo se interpretase un solo cante libre.

Por orden de actuación los participantes fueron: Manuel de Paula (Lebrija), José Luís Aguirre Infante “Pepe Luli” (Paterna de Rivera), Manuel Zarzuela Labrador (Lebrija), Francisco Guerrero Jiménez “Niño de la Cava”, (Paterna de Rivera), Rufino García Cote “Rufino de Paterna” (Paterna de Rivera), José Montarás (Lebrija), Francisco Moreno Jiménez “Niño de la Palma” (Paterna de Rivera), Leonardo Rodríguez “Latigueras de Arcos” (Arcos de la Frontera), Antonio Pérez Jiménez “El Perro de Paterna” (Paterna de Rivera) y Domingo Sánchez Halcón “El Melón de Lebrija” , quienes actuaron en la primera parte. Tras un descanso, en la segunda parte intervinieron: Mario de la Rosa de Jaén, Francisco Bonilla “Niño de la Barca” (La Barca de la Florida), Juan Manuel Real Flores (Arcos de la Frontera), Manuel López Aguilar “Manolín de Puerto Real”, Manuel García Barba “Manolo el Pandereto”, Antonio Muñoz “Polvorilla” (Puerto Real), Salvador Periáñez “Niño de Conil”, Manuel Amuedo Ramos “Niño Orta” (Los Palacios), Manuel Jiménez y Rafael Fernández Montesinos.

Los guitarristas que acompañaron a los cantaores fueron: Pedro Bacán, Manolo Sanlúcar, Juan Bohorquez y Julio Antonio Macías.

Como invitados al Concurso para animar a los asistentes mientras el jurado deliberaba, actuaron el grupo folclórico “Los Panderetos de Arcos” y un cuadro flamenco presentado por la peña jerezana “Los Cernícalos” en el que intervenía el entonces joven “Capullito de Jerez”.

El concurso fue grabado y retransmitido en diferido por Radio Popular de Jerez.

“Niño de Orta”, ganador del Primer Concurso de Peteneras

La Comisión Organizadora nombró un jurado compuesto de personalidades de reconocido prestigio en el mundo del flamenco: los poetas y flamencólogos arcenses D. Julio Mariscal Montes y D. Antonio Murciano González, el presidente de la Peña “Los Cernícalos” D. Antonio Benítez Manosalbas, el conocido periodista y conductor del programa “Tocadiscos Flamenco” de Radio Juventud de Barcelona, D. Ricardo Romero Gómez, José Gómez Gallardo, veterinario de Arcos de la Frontera, y José Luis Molina Nuño de la Rosa, aunque éstos dos últimos no pudiendo asistir.

Poco más de las 3 de la madrugada, tras la actuación de los Panderetos y Capullo de Jerez, Pepe Marín dio a conocer el fallo Los premiados fueron:

1º PREMIO: Manuel Amuedo Ramos “Niño de Orta” de Los Palacios
2º PREMIO: Antonio Pérez Jiménez “El Perro de Paterna”
3º PREMIO: José Montarás de Lebrija
PREMIO CANTE LIBRE: Manuel de Paula, de Lebrija


El primer premio, patrocinado por La Diputación Provincial de Cádiz, fue entregado en nombre de su presidente por el alcalde de Medina y Diputado Provincial Juan Sánchez Sánchez, el segundo premio, patrocinado por Caja de Ahorros de Jerez, por su delegado en Paterna Pedro Gallo Puerto y el tercer premio, patrocinado por el Ayuntamiento de Paterna por su alcalde José Moreno Alconchel.

La anécdota de la noche la protagonizó el ganador, “Niño de Orta”, que se presentó en el concurso con su uniforme de marinero. Estaba cumpliendo el servicio militar en San Fernando y abandonó el cuartel sin permiso para concursar en Paterna.


El tratamiento informativo del Concurso

El Primer concurso de Cante por Peteneras fue cubierto por importantes medios de comunicación tantos de prensa escrita como radio. Ya se ha comentado que Radio Popular de Jerez retransmitió las actuaciones en diferido. También cubrió el concurso Radio Jerez de la SER. El Diario ABC envió a su corresponsal Jerónimo Roldan y al fotógrafo Mario Fuentes Aguilar, Diario de Cádiz a su corresponsal en Paterna, Cristóbal Velasco.

Los periodistas con sus reseñas informativas dieron cuenta del éxito del Primer Concurso de Peteneras, destacando en el titular de la noticia al ganador del certamen.

El Domingo, 30 de Julio de 1972 Diario de Cádiz (Pág. 18) insertó una escueta nota en la que informaba del éxito del Concurso y del ganador y demás premiados. La noticia fue ampliada tres días después, el Miércoles 2 de Agosto (Pág. 13) con una información algo más detallada.

Sin embargo fue ABC, en la edición de Andalucía del Martes 1 de Agosto (Págs. 46 y 47) el que dedicaría al I Concurso de Peteneras una crónica a dos columnas bastante más exhaustiva firmada por el periodista Jerónimo Roldán, que le daría mayor repercusión al certamen..

Resaltó Roldán la prudencia de la organización de mantenerse el Concurso al margen de la comercialización de los Festivales Flamencos de esos años, pues lo participantes eran promesas del cante, aficionados y pocos cantaores cercanos al profesionalismo. Aunque el programa era bastante extenso dado el número de concursantes, casi cinco horas duró el concurso, destacaba el periodista el acierto de la comisión de “sincronizar perfectamente el acontecimiento y no caer en el tedio de la pesadez”. En cuanto al nivel artístico, Roldán, valoró la actuación de los premiados:

quedó reflejado la esencia pura del jovencísimo Manuel de Paula, de Lebrija, como continuador de una escuela rancia y señera, al ofrecernos un cante lleno de inspiración antiquísima. Anduvo bien por peteneras Manolito, y con más agrado aún en su faceta por tientos en la interpretación de cante libre.

Tenía un especial significado la primera parte con la intervención de Antonio Pérez Jiménez «El Perro de Paterna» , cantaor local y muy acreditado en la modalidad de la petenera. Se airea mucho este artista por el estilo de don Antonio Chacón y la realidad es que se calificaba como gran favorito, aunque posteriormente el jurado, con buen tino, considerara con mayor potencia flamenca el cante efectuado por «Niño de Orta de Los Palacios», un joven marinero que evidenció una soltura administrativa en el dominio de la petenera. También hemos de destacar en la primera parte, el buen estilo de José Montarás que como nativo de una tierra de destacados cantaores como es la sevillana de Lebrija, ha apretado con buen hacer en su intervención.

De los no premiados no podemos olvidar la figura de buen aficionado de «Manolín de Puerto Real», que agradó mucho, y en especial a sus muchos admiradores, como el gracejo de “Polvorilla”. Como base era lógico que todos cantaran por peteneras, pero en los cantes libres abundaron fandangos muy «alividaítos», con algunas que otras excepciones, que tiraron por el cante grande
”.

Terminaba su crónica Jerónimo Roldán sintetizando en una frase lo que había sido el Primer Concurso de Peteneras en la que pronosticaba también su futuro:

El certamen es una experiencia vivida con un acierto de organización, que servirá para experimentar su continuidad en años venideros”


Cierre y balance del Concurso de Peteneras

En Diciembre de 1972 tuvo lugar en el Hotel Jerez, de Jerez de la Frontera, una reunión presidida por el Presidente de la Diputación de Cádiz a la que asistieron el Director Gerente de la Caja de Ahorros de Jerez, el Diputado Provincial del Partido José Sánchez Sánchez y los miembros de la comisión organizadora del Concurso con objeto de hacer balance y cerrar el I Concurso de Peteneras.

En sesión plenaria del 30 de Diciembre de 1972, el alcalde dio cuenta a la corporación de dicha reunión y expuso que “visto el fin que se persigue con la organización y realización de este concurso, todo el aras de fomentar nuestra riqueza folklórica y flamencológica española y andaluza, además de hacer resurgir nuestro personaje legendario de “La Petenera”, propone se acuerde un voto de gracias a la Comisión Organizadora, como también a toda persona que cooperó en el éxito obtenido en el I Concurso”.

Además se acordó por unanimidad dar continuidad a la Comisión para organizar el II Concurso en 1974, incluyendo como nuevos miembros a Pedro Gallo Puerto y a José Torrejón Acosta.

El Concurso Nacional de Cante por Peteneras fue todo un éxito, el excelente trabajo de la comisión organizadora dio sus frutos; se alcanzó un gran nivel artístico, la asistencia de público superó con creces las expectativas y además se obtuvo un beneficio económico de 79.300 Ptas. Pero sobre todo se alcanzaron los objetivos que se perseguían con su creación: hacer resurgir el cante por Peteneras y reivindicar el origen paternero de las Peteneras. El Concurso contribuyó a dar empuje y notoriedad al cante por Peteneras a nivel nacional y promovió un histórico e inolvidable reencuentro del legendario cante con el pueblo que le vio nacer, Paterna de Rivera, que desde entonces será reconocida como la CUNA DE LA PETENERA.


Juan de los Santos

Nuestro agradecimiento a Serafín Galán Zotano por los valiosos datos aportados.

8/4/09

Convocatoria del Concurso de Investigación de la Petenera 2009

CONCURSO PERIODÍSTICO DE EXALTACIÓN DE LA PETENERA 2009

con motivo del

XXXIV CONCURSO NACIONAL CANTE POR PETENERAS













26/1/09

LA PETENERA (Glosario MOS)

Glosario del MOS, Recurso Educativo de Música para la ESO y la Enseñanza Secundaria de Ministerio de Educación y Ciencia


LA PETENERA: La Petenera fue una cantaora nacida en Paterna de la Ribera (Cádiz), en los últimos años del siglo XVIII. Desarrolló su vida y profesión artística en la primera mitad del siglo XIX. No se han conseguido datos precisos de las fechas de su nacimiento y defunción. Lo que sí se sabe, por el cantaor Juanelo que la llegó a conocer y escuchar, es que fue la creadora del estilo que lleva su nombre. Por corrupción del lenguaje, paternera se convirtió en Petenera y, más tarde, las melodías flamencas que ella creó y cantaba, recibirían el nombre de peteneras. Su figura quedó envuelta en trágica leyenda que la define como mujer despiadada y cruel con los hombres que se enfrentaran a muerte por conseguir su amor que solo tenía un dueño: el desengaño amoroso que en su juventud sufrió y la predispuso para la venganza. Tal estela de dolor dejó tras de sí la Petenera, cuyas coplas alusivas a su mala conducta se sucedieron tomando su propio estilo de cante: “¡ Mal haya la Petenera y quien la trajo a la tierra!. Que la Petenera es causa de que los hombres se pierdan”

21/1/09

ESCENAS ANDALUZAS (Serafín Estebanez Calderón)

Serafín Estebanez Calderón "El Solitario" (Málaga, 1799 - 1867), abogado, profesor, militar, periodista, editor, político… destacó sobre todo como escritor costumbrista, siendo uno de los máximos exponentes de la Literatura Romántica Andaluza. Las primeras noticias que tenemos del flamenco se la debemos a Estebanez Claderón.

En Noviembre de 1845 "El Solitario" publicaba en "El Siglo Pintoresco" "Asamblea General de los caballeros y damas de Triana”, donde por primera vez se hacía referencia al cante por Peteneras a las que describe como unas seguidillas que van por aire más vivo y de una melancolía inexplicable. Dos años después esta narración la incluiría, junto a otros relatos costrumbristas, en su conocida, y fundamental para la historia del flamenco, "Escenas Andaluzas" (Imprenta de don Salvador Ballesteros, Madrid, 1847), con ilustraciones del portuense Francisco Lameyer

Un baile en Triana
de los caballeros y damas de Triana, y toma de hábito en la orden de cierta rubia bailadora


...La zambra en tal punto, se dejó entrar por las puertas del zaguán cierto pajecillo de pocos años, si de muchos harapos, y que si no mostraba gran riqueza en ellas, llamaba la atención por lo natural y fresco de sus libreas, que casi eran todas de cuero y carne, a pique siempre en sus movimientos de brotar y rebsar la ejecutoria de su sexo. El tal perillán, dando una vuelta sobre un pie como para jugar a la coxcojita, y teniendo presente sin duda lo del romance en quintillas de Moratín:
Hincó la rodilla y dijo,

-Si de aquí y de allá se ha congregado la gente de prosapia para coronar a la perla bailadora, ¿se le antoja también a este cónclave que arriben, vengan y lleguen de Cádiz y allende el mar, no la estrella de guía, ni los tres Reyes Magos, sino la estrella de las gitanas y los Magos y Reyes de los movimientos y circunstancias, para traer su feudo y tributo de adoraciones y contentamientos al caso que aquí se constituye?

La caterva iba, sin dudar en ello, a dar su asentimiento por los diversos diapasones que ya conocemos, cuando don Poyato, emprolongándose desde su asiento y poniendo en feria de nuevo su figura, dijo:

-¡Pues no han de entrar! Y pido y suplico que se nombre comitiva y acompañamiento de buena acogida y recibir; que ella es, sin poder ser otra, la Dolores y su comparsa de Espeletilla, Enriquillo, el Granadino, la Mosca y demás zarandajas.
-¡Pues que entren! -dijeron todos.
Y entrando que entraron, se dejó ver de capitana y adalid la muchacha anunciada por don Poyato: y en verdad que era ella un tipo acabado de su raza y su país. Bella y gentil en la persona, era su color soberanamente bronceado, y negros los ojos y rasgados con muchísima intención y fuego; el pelo no hay que mentarlo, negro también como el cuervo, y, como cíngaro, seguido y fláccido; la boca albeando con una dentadura de piñones blanquísimos; el talle suelto y ágil a maravilla, y los pies de la mejor traza, así como el arranque de las piernas, que, en lo que dejaron ver luego sus estalles y campanelas, pregonábanse de gran morbidez y perfecto perfil. En las mudanzas y vueltas de la rondeña y zapateado estuvo de lo más apurado que puede verse; pero en tocando que llegaron a los éxtasis y últimos golpes de la yerba-buena, las seguidillas y la Tana, fue cosa para vista y admirada, que no para puesta aquí en relato. Ello es que el Planeta, el Fillo y toda la asamblea, clamaron en unísono y conjunto: «que había mucho de novedad y no poco de excelencia en tal bailadora, todo de manera que la ponía y encimaba sobre cualquier encarecimiento, salvo, empero, si era en contraste con la rubilla Carmela, a tal punto aclamada y admitida por reina del donaire y de la gentileza, y quede esto, añadieron, así sabido y asentado.»

Por nuestra parte, vamos al capítulo de los cantares, que en esto sí que podremos adjudicarle el primer punto y merecimiento. Entre las cosas que cantó, dos de ellas sobre todo fueron alabadas. Érase una la Malagueña por el estilo de la Jabera, y la otra, ciertas coplillas a quienes los aficionados llaman Perteneras. Cuantos habían oído a la Jabera, todos a una le dieron en esto triunfo, y decían y aseguraban que lo que cantó la gitanilla no fue la Malagueña de aquella célebre cantadora, sino otra cosa nueva con diversa entonación, con distinta caída y de mayor dificultad, y que por el nombre de quien con tal gracia la entonaba, pudiera llamársela Dolora. La copla tenía principio en un arranque a lo malagueño muy corrido y con mucho estilo, retrayéndose luego y viniendo a dar salida a las desidencias del Polo Tobalo, con mucha hondura y fuerza de pecho, concluyendo con otra subida al primer entono: fue cosa que arrebató siempre que la oyó el concurso. Tocante a las Perteneras, son como seguidillas que van por aire más vivo; pero la voz penetrante de la cantora dábales una melancolía inexplicable.

El tiempo andaba entre tanto, y el festejo se encendía cada vez más, y era que, como velada de Señora Santa Ana, todo el barrio de Triana, iluminado como una hoguera, cantaba, bailaba y se daba perdidamente al placer y al regocijo. La numerosa y escogida cofradía con quien también nos hemos contentado y regocijado nosotros, para aumentar tanto rebato y estrepitosa alegría y dilatar más la hora de vivísima algazara que aquella noche trae consigo siempre en Sevilla, no tuvo más que trocar el sitio de su sesión, sacándolo de la casa consabida y traspasándolo al ancho ámbito del Arenal y cercanos huertos y melonares. Allí volvió a enredarse la fiesta, el baile y los cantares, dando también cada uno de por sí aventajada muestra por su persona Espeletilla y los demás continuos y familiares de La Dolores; sólo se notó que el poder central de la vihuela maestra se había debilitado mucho, puesto que aquí y allí, al son de otros instrumentos emancipados del centro común y en derredor de ellos, se formaban y aparecían otras ruedas y bailes, de donde se separaban en seguida otros grupos y corros menos numerosos, que al fin se apartaban y se dividían todos en parejas silenciosas y furtivas, que iban a esperar el alba por debajo de los limoneros y olivares.

15/12/08

LA PETENERA ( de P. Sañudo Autrán)



Artículo del periodista PEDRO SAÑUDO AUTRÁN publicado el 7 de Septiembre de 1903 en “LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA”, revista semanal de literatura, artes y ciencias editada en Barcelona


Hay un canto en Andalucía, siendo original, con algo de melancólico y mucho de expresivo, que se llama petenera.

En aquel país de flores y de mujeres bonitas, de ricos vinos y de ingeniosas ocurrencias, la petenera es la nota característica de las alegres fiestas andaluzas. El que haya visitado Sevilla con su Giralda, su Alcázar y su Torre del Oro; Córdoba con su mezquita y su Serranía; Granada con su vega y su Alhambra; Jerez con sus bodegas y su yeguada; Cádiz con sus bellos paseos, sus calles aseadas, sus casas blancas como copos de nieva; Málaga con sus moscateles y con sus pasas; Almería y Huelva con sus minas; Sanlúcar con su playa y su manzanilla: la Isla de San Fernando con sus salina; las poblaciones todas de Andalucía con aquel cielo tan azul y tan puro que recuerda el de América, con aquellas mujeres de ardiente mirada, cabello negro, cutis suave, rasgados ojos y pie menudo; quien haya visto aquel país habrá sentido más de una vez un extraño estremecimiento al oír los cantos característicos de la que llaman Tierra de María Santísima.

En una ocasión, cuando al mediar la noche de un día de verano, atravesaba yo las calles de Sevilla buscando en el puente que va a Triana el fresco que era imposible disfrutar en el centro de la ciudad; al pasar ante una de las casas del clásico barrio de la gente de rompe y rasga, una voz dulce, bellísima, que algo tenía de la de los ángeles, llegó a mis oídos como una vibración de los sentimientos del alma.

La curiosidad me movió a acercarme hacia donde salía la voz

A merced de la luna que por entero bañaba la cara de una mujer hermosa, vi unos ojos tan negros como las sombras de una obscura noche.

Eran los de la cantaora de la copla. Llevaba unas fragantes rosas en la cabeza y con sus dedos rasgueaba las cuerdas de una guitarra.

De sus labios continuó brotando la armonía de antes y pude escuchar muy distintamente esta petenera:

“Cuando tú me hayas matado,
cuando yo no exista ya,
cantándome peteneras
que me lleven a enterrar.”

Aprendí la copla de memoria y la fisionomía de aquella mujer que no se me borrará del corazón.

Seguí mi camino, y después de haber dado algunas vueltas por aquel barrio, el cuerpo, más fatigado por el insomnio que por la pesadez del calor, me obligó a buscar el hotel donde a la sazón me hospedaba, y me metí en la cama bajo la impresión de aquella canción y de aquella encantadora mujer, como la fantástica creación de un poeta, contemplaba entre una luz de plata, unas flores hermosas y unas notas sentidas

Pasó el tiempo, que todo pasa, hasta el dolor y la agonía, y pasó un año. Salía de la Alhambra de Granada. Iba pensando en la era de grandezas que empezó para España desde que se hizo dueña del último baluarte de los moros, y entré por una calle cuyo nombre no recuerdo, tan abstraído estaba en los panoramas de mi fantasía, y los ayes y los sollozos y la siniestra luz que salían de una ventana baja, de par en par abierta, me sacaron de mis febriles meditaciones.

Como por un resorte movido, me acerqué allí con una inexplicable inquietud, apartando inmediatamente la vista del tétrico cuadro que contemplé lleno de pena.

La mujer de la petenera, la de las rosas, la de los ojos y el cabello negro, que había yo visto en Sevilla, yacía, con el sello que marca la muerte en los rostros, en un estrecho ataúd cubierto de flores y regado por las lágrimas de dos mujeres y de un hombre que salió de pronto de aquella casa y como trastornado por una dolorosa y profunda emoción.

El interés pudo en mí más que otro miramiento cualquiera, y deteniendo al hombre mozo de pocos años, le pedí informes de la muerte.

El joven, a impulsos de esa corriente del momento que nos hace comunicativos en las grandes desgracias con las personas que se interesan por lo que adoramos, me contó una historia de amor en unos cuantos sollozos y algunas palabras.

Aquella mujer que había cerrado por siempre los ojos a la luz del día, bajo el tupido velo de sus largas y espesas pestañas, había sido juguete de un hombre por quien sentía una adoración parecida a la que ella profesaba a la Virgen del Carmen, de cuyo hábito estaba amortajada.

Le pasó lo que a tantas y lo que a tantos: fue engañada. El ídolo de su corazón le mintió un cariño que sentía por otra a la que se unió para siempre.

Soledad, que así se llamaba la cantaora de la petenera que escuché en Sevilla, abandonó esta ciudad en seguimiento de su novio y se dirigió a Granada.

Su viaje fue inútil. Su novio se casó al poco tiempo con una labradora de la vega, y Soledad, muerta de pena, se murió a fin y al cabo realmente de un mal contra el que nada pudo hacer la ciencia médica.

El joven por quien todo lo supe era un amante desdeñado de Soledad.

Se separó de mí como presa de una enajenación mental, estrechando mi mano contra las suyas.

Corrí tras él temiendo por su razón, y al doblar la esquina me cerró el paso un cortejo fúnebre.

Era el entierro de Soledad.

En aquellos momentos pasaba el féretro por la casa de la mujer de su antiguo amante, en donde con risas y algazara se celebraba el bautizo del primer hijo de aquel matrimonio, y entre el ruido que hacían al chocar las copas de vino, se oyó al compás de una guitarra una petenera que decía así:


“Cuando tú me hayas matado,
cuando yo no exista ya,
cantándome peteneras
que me lleven a enterrar.”


P. SAÑUDO AUTRÁN

26/11/08

Conferencia "EL FLAMENCO: UNA MÚSICA CULTA"

CONFERENCIA DE JOSE ANTONIO FERNÁNDEZ CABRERO Y ACTUACIÓN DE "RUFINO DE PATERNA EN LA SEDE DEL C.E.I.P. "EL ALCAUCIL"
El pasado día 14 de Noviembre tuvimos la oportunidad de disfrutar de una excelente actividad con el Arte Flamenco como pretexto. Ésta consistió en una conferencia seguida de un recital flamenco.

La primera parte de la cita corrió a cargo del flamencólogo José Antonio Fernández Cabrero que estuvo magistral y logró un alto grado de complicidad con el público asistente que llenaba nuestra sede. Empezó José Antonio expresando su sorpresa y su satisfacción por ver un local tan bien acondicionado como es hoy en día el CEIP “EL ALCAUCIL”. También destacó el hecho de que exista un centro de estas características en un pueblo de las dimensiones del nuestro y enmarcado en una región poco dada al tema de la investigación de sus raíces.

Centrándonos en la conferencia en sí, decir que el comunicante estuvo muy entusiasta a la hora de defender al flamenco como una música culta, máxime si tenemos en cuenta su procedencia cántabra. Como hemos dicho anteriormente, expuso sus argumentos de un modo muy didáctico y ameno, con lo que logró mantener en todo momento el interés del auditorio. Narró las sensaciones que a él le produce el Flamenco y pasó a otro plano en el que se sirvió de personajes como Falla y Lorca, que según él, entendieron como nadie el carácter de música culta y universal que tiene nuestra seña de identidad más importante. También citó la aportación de Demófilo a este cometido. Muy ilustrativa resultó también la mención que hizo de una conversación suya con Alfredo Krauss en la que éste usaba palabras como arte, raza o genio para denominar lo que sentía escuchando seguiriyas de otros genios como Mairena o Caracol.

En resumen, una brillante exaltación en defensa de la manifestación más representativa del acervo cultural andaluz.
Como no podía ser de otra forma, el broche de oro a una charla de estas características vino a modo de ilustración práctica. El responsable de cerrar el acto fue nuestro querido paisano “Rufino de Paterna” que nos deleitó con una gran actuación en la que dejó constancia que el paso de los años no le afectan un ápice para seguir demostrando lo buen cantaor que es y el dominio de los cantes que ejerce con la brillantez propia de quien se ha entregado toda una vida al Flamenco. Fue una actuación generosa en su extensión y acertadísima en su selección. Pudimos oír palos con sabor añejo como “el polo” o “la farruca”, sus habituales “fandangos” y, en consonancia con las fiestas que se avecinan, nos obsequió hasta con un “villancico” de esos que nos llevan a evocar los mejores ecos de la Navidad. Pero sin duda alguna, el momento álgido de su actuación llegó con la brillante interpretación de la “milonga” que él mismo ha adaptado de una letra que le dedicaron con motivo de su nombramiento como Hijo Predilecto de Paterna. Con su forma de ejecutarla y con el contenido de la misma, en la que se alude a parajes muy significativos de su carrera artística, levantó de sus asientos al numeroso público.
Por todo ello, podemos concluir que la cita resultó un rotundo éxito para enmarcar en el recuerdo de todos los que tuvimos la suerte de estar allí.


Fernando Gallo Colón

9/11/08

Conferencia EL FLAMENCO: UNA MUSICA CULTA

El próximo viernes 14 de Noviembre de 2008 a las 20.30 horas, el prestigioso flamencólogo José Antonio Fernández Cabrero, pronunciará la conferencia “EL FLAMENCO, UNA MÚSICA CULTA” en la sede de la Asociación Cultural C.E.I.P. “El Alcaucil” sita en la calle Muro 25 de Paterna de Rivera.

Tras la conferencia el cantaor “Rufino de Paterna” ofrecerá un recital de cante flamenco acompañado a la guitarra por Juan Antonio Gómez “Niño de la Escalerilla”.

José A. Fernández Cabrero (Felices de Buelna, Cantabria. 1953) reside en Sevilla desde 1980. Desde entonces se desarrolla profesionalmente en el Grupo Asegurador Sistema MAPFRE, ocupando actualmente el cargo de Director Territorial de MAPFRE Empresas en Andalucía.

Desde 1986 hasta 2002 perteneció a la Federación Provincial de Entidades Flamencas de Sevilla, ocupando los cargos de Secretario General hasta 1994 y posteriormente el de Presidente. Actualmente está en posesión de la Insignia de Oro de la Federación, que le fue impuesta en Diciembre de 2006.

Durante su mandato como Presidente organizó el XXIV CONGRESO NACIONAL DE ARTE FLAMENCO, promoviendo desde entonces la difusión del Flamenco con Circuitos Anuales.

Participó, como conferenciante designado por Sevilla, en el Ciclo de Circuito de los Cantes Autóctonos que se desarrolló en toda Andalucía.

Su actividad como conferenciante en el campo del flamenco es intensa, no sólo en nuestra geografía andaluza. Igualmente ha participado en innumerables foros y debates. Así como en otras tantas actividades en Madrid y en distintos Ateneos.

Fue Consejero de la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla y Vicepresidente de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas.

Actualmente compagina su vida laboral con la investigación, defensa y divulgación del Flamenco. Y como bien se autodefine, solo aspira a “ser un buen aficionao”. Desde esa posición se ama mejor y más al Flamenco y solo con eso basta.

Rufino García Cote, “Rufino de Paterna”, nace en Paterna de Rivera el día 27 de Septiembre de 1938. Desde muy niño inicia su andadura en el mundo del flamenco y va cultivándose en el cante, sobresaliendo en la Semana Santa paternera con sus saetas a la Virgen de la Soledad, de tal manera que es llamado para amenizar bodas, bautizos, en ferias, celebraciones, etc.

Con 16 años se presenta numerosos concursos que se celebran en la provincia de Cádiz y en las emisoras locales. Los poetas Julio Mariscal y Antonio Murciano lo introducen en el mundo discográfico y graba sus primeros trabajos en las prestigiosas RCA y COLUMBIA. Un total de 11 grabaciones compones su curriculum discográfico hasta la actualidad, 7 de ellas en solitario.

Rufino en sus comienzos toma como modelo a El Malagueño y a Porrina de Badajoz, llegando a cincelar posteriormente un estilo propio de indudable aceptación.
Entre sus premios destacan los siguientes: Primer Premio en el Concurso de saetas de Cádiz, celebrado en el Gran Teatro Falla (1960); Tercer premio de martinete y carcelera en Jerez de la Frontera (1962), Primer Premio de martinete y carcelera en Jerez de la Frontera (1963) Primer Premio (1962, 1963 y 1964), Segundo Premio (1970) y Tercer Premio (1965) de Saeta en Arcos de la Frontera, Segundo Premio de cante jondo (1971) en Conil de la Frontera, Primer Premio de cante por malagueña (1971) en La Línea de la Concepción, etc. Pero sin lugar a dudas, el galardón más importante para Rufino ha sido el obtener el primer premio en el II Concurso Nacional de Cante por Peteneras de Paterna de Rivera, celebrado el año 1973.

Rufino forma parte junto a “El Perro de Paterna” y “Niño de la Cava” de la terna fundamental del cante flamenco en Paterna.